lunes, 1 de febrero de 2016

COLUMNA: ‘Chapo’, tequila y ética

Alumno: Gabriel Andrade Salazar
Curso: Segundo de Bachiller "D"

NOTA: EL TEXTO DESCRITO A CONTINUACIÓN CONTIENE INFORMACIÓN OBTENIDA DE OTROS SITIOS WEBS Y LA INTERVENCIÓN DEL LECTOR COMO SU OPINIÓN

  Alfonso Oramas Gross

‘Chapo’, tequila y ética
La captura del narcotraficante más conocido del mundo se ha visto rodeada de un comprensible morbo, gracias a la serie de revelaciones que se han conocido poco a poco. No es para menos, desde la intervención de la actriz mexicana Kate del Castillo, a cuyos pies cayó aparentemente rendido el narcotraficante, hasta la entrevista que concedió al actor Sean Penn y que fue publicada por Rolling Stone, la historia podría adaptarse con facilidad a los numerosos guiones que se escriben en la actualidad acerca de las vidas de estos poderosos criminales. Sin embargo, lo que realmente interesa es que más allá de la historieta podamos reconocer el serio debate que se origina respecto de los límites que debe cruzar (o no) la investigación periodística con el fin de conseguir una noticia.
Vamos por parte. Antes de proseguir con la idea hay que aclarar que Sean Penn no es propiamente un periodista, sino un actor millonario, activo militante de varias causas equívocas; no es menor el detalle de que la entrevista del Chapo no fue concedida a un periodista de oficio, sino a un novelero metido en esas lides, posiblemente con algún otro propósito. Por supuesto, podría argumentarse que una entrevista de esa índole más que oficio lo que requiere es suficiente publicidad y promoción, sin perjuicio de lo cual considero que la intervención del actor desnaturaliza la esencia y objetivo de la entrevista. Ahora bien, dejando a un lado tal circunstancia, la verdadera discusión se centra respecto de que si debería existir o no un límite ético en el ejercicio del deber informativo al realizar la entrevista a un criminal, esto sin contar las implicaciones legales que podrían surgir en el camino.
El caso del Chapo es particularmente llamativo, porque él, como muchos otros narcotraficantes, se han ensañado de manera especial con decenas de periodistas, asesinados brutalmente por órdenes directas de los mafiosos. Por eso, no tardaron en surgir críticas muy fuertes especialmente en México, argumentando que la entrevista de Sean Penn al Chapo es “un insulto a los periodistas que han muerto en nombre de la verdad”. Alfredo Corchado, una de las voces más duras, señalaba que ha tenido varias oportunidades de entrevistar a miembros del crimen organizado, pero con condiciones y sin garantías de protección, prosiguiendo que las ha “rechazado por muchas razones: ¿Qué tal si no les gustan las preguntas que hago, o el producto final? ¿A quién le ayuda más dicho reportaje: al interés público o a engrandecer la mítica figura del narcotraficante?”.
Sin embargo, hay otros que consideran que más allá de la falta de agresividad en la entrevista, el golpe noticioso no admite reparo alguno; en otras palabras, no es posible desperdiciar la oportunidad de entrevistar al criminal más buscado del mundo, aun sin control de reglas de juego, ni de consecuencias. No lo sé, pero quizás de lo que nos estamos olvidando es de la ética, pues de ella careció el entrevistador para tomarse un tequila con el Chapo. Deplorable, cierto, pero véngase otro tequila. A la salud de Kate, claro está. (O)
OPINIÓN DEL ESCRITOR:
Todos tenemos un lado débil, no siempre lo mostramos a los demás, pero darlo a mostrar para que aceptemos como somos nos hace cada vez mas fuertes y seguir adelante.

La verdadera discusión se centra respecto de que si debería existir o no un límite ético en el ejercicio del deber informativo al realizar la entrevista a un criminal.

Fuentes de consulta:
http://www.eluniverso.com/opinion/2016/01/16/nota/5346406/chapo-tequila-etica

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