Alumno: Gabriel Andrade Salazar
Curso: Segundo de Bachiller "D"
Curso: Segundo de Bachiller "D"
NOTA: EL TEXTO DESCRITO A CONTINUACIÓN CONTIENE INFORMACIÓN OBTENIDA DE OTROS SITIOS WEBS Y LA INTERVENCIÓN DEL LECTOR COMO SU OPINIÓN
Alfonso Oramas Gross
‘Chapo’,
tequila y ética
La captura
del narcotraficante más conocido del mundo se ha visto rodeada de un
comprensible morbo, gracias a la serie de revelaciones que se han conocido poco
a poco. No es para menos, desde la intervención de la actriz mexicana Kate del
Castillo, a cuyos pies cayó aparentemente rendido el narcotraficante, hasta la
entrevista que concedió al actor Sean Penn y que fue publicada por Rolling
Stone, la historia podría adaptarse con facilidad a los numerosos guiones que
se escriben en la actualidad acerca de las vidas de estos poderosos criminales.
Sin embargo, lo que realmente interesa es que más allá de la historieta podamos
reconocer el serio debate que se origina respecto de los límites que debe
cruzar (o no) la investigación periodística con el fin de conseguir una
noticia.
Vamos por
parte. Antes de proseguir con la idea hay que aclarar que Sean Penn no es
propiamente un periodista, sino un actor millonario, activo militante de varias
causas equívocas; no es menor el detalle de que la entrevista del Chapo no fue
concedida a un periodista de oficio, sino a un novelero metido en esas lides,
posiblemente con algún otro propósito. Por supuesto, podría argumentarse que
una entrevista de esa índole más que oficio lo que requiere es suficiente
publicidad y promoción, sin perjuicio de lo cual considero que la intervención
del actor desnaturaliza la esencia y objetivo de la entrevista. Ahora bien,
dejando a un lado tal circunstancia, la verdadera discusión se centra respecto
de que si debería existir o no un límite ético en el ejercicio del deber
informativo al realizar la entrevista a un criminal, esto sin contar las
implicaciones legales que podrían surgir en el camino.
El caso
del Chapo es particularmente llamativo, porque él, como muchos otros
narcotraficantes, se han ensañado de manera especial con decenas de
periodistas, asesinados brutalmente por órdenes directas de los mafiosos. Por
eso, no tardaron en surgir críticas muy fuertes especialmente en México,
argumentando que la entrevista de Sean Penn al Chapo es “un insulto a los
periodistas que han muerto en nombre de la verdad”. Alfredo Corchado, una de
las voces más duras, señalaba que ha tenido varias oportunidades de entrevistar
a miembros del crimen organizado, pero con condiciones y sin garantías de
protección, prosiguiendo que las ha “rechazado por muchas razones: ¿Qué tal si
no les gustan las preguntas que hago, o el producto final? ¿A quién le ayuda
más dicho reportaje: al interés público o a engrandecer la mítica figura del
narcotraficante?”.
Sin
embargo, hay otros que consideran que más allá de la falta de agresividad en la
entrevista, el golpe noticioso no admite reparo alguno; en otras palabras, no
es posible desperdiciar la oportunidad de entrevistar al criminal más buscado
del mundo, aun sin control de reglas de juego, ni de consecuencias. No lo sé,
pero quizás de lo que nos estamos olvidando es de la ética, pues de ella
careció el entrevistador para tomarse un tequila con el Chapo. Deplorable,
cierto, pero véngase otro tequila. A la salud de Kate, claro está. (O)
OPINIÓN DEL ESCRITOR:
Todos tenemos un lado débil, no siempre lo mostramos a los demás, pero darlo a mostrar para que aceptemos como somos nos hace cada vez mas fuertes y seguir adelante.
La verdadera discusión se
centra respecto de que si debería existir o no un límite ético en el ejercicio
del deber informativo al realizar la entrevista a un criminal.
Fuentes de consulta:
http://www.eluniverso.com/opinion/2016/01/16/nota/5346406/chapo-tequila-etica
http://www.eluniverso.com/opinion/2016/01/16/nota/5346406/chapo-tequila-etica
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